A orillas del majestuoso río Limay y a solo 40 kilómetros de Bariloche, Villa Llanquín se presenta como un refugio de paz, naturaleza y tradición. Este pequeño poblado rionegrino deslumbra por su encanto rural, su entorno natural y su creciente oferta turística que invita a vivir la Patagonia desde su costado más auténtico.
Villa Llanquín es un destino que conquista a quienes buscan desconectarse y disfrutar del aire puro. Rodeada por montañas y atravesada por el río Limay, ofrece actividades al aire libre como pesca, trekking, cabalgatas, ciclismo y escalada. Su ambiente sereno y hospitalario la convierte en el lugar ideal para quienes desean reencontrarse con la naturaleza.
En los últimos años, Llanquín ha impulsado un notable desarrollo turístico. Un ejemplo es la reciente Plazoleta Ferial, una moderna obra de infraestructura inaugurada en 2025 que brinda nuevos espacios de esparcimiento y servicios tanto a pobladores como a visitantes. Este proyecto forma parte del programa “50 Destinos” de la Nación y del Fondo Provincial de Infraestructura Turística, orientado a fortalecer el turismo en destinos emergentes de Río Negro.
Cada verano, Villa Llanquín se tiñe de tonos violetas durante el Festival Cosecha de la Lavanda, organizado por el emprendimiento Lavandas del Limay. Este parque agroecológico ofrece recorridos guiados, degustaciones, talleres y experiencias sensoriales entre más de cuatro mil plantas aromáticas. Además, cuenta con una pintoresca casa de té y una línea de productos naturales elaborados con lavanda, reflejo del espíritu emprendedor y familiar de la comunidad.
Villa Llanquín se ubica a unos 40 km de San Carlos de Bariloche, sobre la Ruta Nacional 237. Se accede cruzando el río Limay, donde hoy se construye un nuevo puente que reemplazará al tradicional cruce en balsa. Su cercanía a grandes centros urbanos y su creciente oferta turística la posicionan como uno de los destinos más prometedores de la Patagonia norte.